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"Y es que el universo siempre conspira a favor de los soñadores"

domingo, 21 de mayo de 2017

XXVIII

Vuelves.

Y no quiero tener que afrontarlo todo de nuevo.

Vuelves en cada periódico mal doblado, en cada línea subrayada de aquél libro que nunca acabaré. Y es que ser capaz de leerte en los poemas que nadie escribió pensando en ti hace que me muerda un poco más fuerte la lengua, y sangre.

Vuelves, en cada esquina que no me atrevo a doblar por si acaso estás y nunca vuelve a ser conmigo. En cada paso de cebra que salto esperando a que me sigas y beses mis pasos. En cada alfombra que piso descalza y no es para acabar examinando las vetas de tu armario.

Vuelves, llamando a mi puerta con una caja roja de terciopelo donde ahora, de vez en cuando, nos paso una mopa y nos limpio el polvo que comienza a hacernos daño. 
Vuelves, y me traes las manos llenas de heridas y cocos en los que dejar consumiéndose nuestros días malos.

Vuelves, con ese paso rápido, la respiración agitada y tu mirada inquieta, barriéndolo todo.

Vuelves, y traes contigo el primer día juntos con su primera noche blanca, el amor desparramado en una cama prestada, una foto en el espejo, un recuerdo que me atrapa.


Vuelves, esta vez sin saberlo, y yo siendo más tuya que nunca, sin pretenderlo.

sábado, 13 de mayo de 2017

Desplegar las alas rumbo a casa.


Hay una llama que tirita, un soplido que amenaza, una verdad que se eleva.

De nuevo despierto, envuelta en sudor, y sé que no te has ido pero que tampoco estás del todo.

No sé si debería alegrarme por poder sentir el chasquido de esa llave introduciéndose en el contacto;  conformarme con que aún no haya arrancado el viaje, o enfadarme porque no es capaz de decirme cuando lo emprenderás.
Antes de despertar intento abrazarte pero tu cuerpo se desvanece entre mis dedos a cada amago que hago por alcanzarlo.
No es este el lugar.
Tendré que correr, me aconseja, si quiero llegar a tiempo.
Su voz acaricia mis mejillas, es fría, pero no quiere hacerme daño.
Agradezco que no quiera clavar su mirada en mí, pero nunca a costa de esos robos a mano armada que anuncia gritando a modo susurro, haciéndome temblar y desvinculándome del mundo. Cortando mi respiración, apagando mis sentidos, acelerando mis latidos; dejándome completamente vacía llorando una pena que no es la mía. 
A veces tan sólo me gustaría no estar al tanto de sus planes.

Supongo que podría verse como cierta ventaja, en parte tenéis razón, en parte no.

Ahora sí que estoy en el lugar correcto, ahora sí que estamos, ahora sí que somos reales. Entonces tú me miras, me coges la mano y bromeas sobre aquél viaje que crees que has burlado. Yo me río mientras peino el paso del tiempo metaforizado en tu cabello. Vuelvo a abrazarte y te prometo que todo irá bien, que vas a estar bien, que aún no me he ido, que de esta noche me encargo yo, que puedes dormir tranquilo.

Que sus manos te lleven lejos de aquí.