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"Y es que el universo siempre conspira a favor de los soñadores"

miércoles, 6 de abril de 2016

Sonríe, aún nos tenemos.

Puede que no sepa expresarme del todo bien. Que haya días en los que no encuentre las palabras adecuadas y tengan que ser ellas las que vengan hasta aquí y me encuentren. Tirada, dormida, sin ganas.

Puede que nunca dé con el tesoro del que tantos años llevo hablándole al mundo.

Puede ser que mis manos dejen de sonar suaves y se tornen dagas nacidas para herir tu piel.

Puede que un día me mires y no me veas.  Que me vaya y no lo notes. Que te grite y ni te inmutes.

(Sonríe.)

Puede que una noche, en un intento de ser tu isla favorita, descubra que eres el barco-aunque de papel- de los océanos de otras. Puede que me ría panza arriba o que no soporte esto. Puede que llore palmeras sin raíces y que me vuelva seísmo ante tus ojos sólo para que destruyas las ganas y los peces de todas ellas.
(Sonríe, cariño)

Puede que tras cientos de muertes no quieras volver a hacer castillos de arena en mis piernas. Puede que me odies o puedo ser yo la que aborrezca tus dobleces.

Puede ser que no vuelvan a llegar mensajes en botellas a mis pies, ni que seas tú el que se las beba enteras y sople hasta mí.

(Sonríe)

Puede que algún día me desmorone por completo y tú, queriéndonos salvar, prendas fuego a todos mis yoes erróneos del pasado. Puede que, tras esto, te sonría liberada, flamante y con un par de remos por brazos que me alejen de mi crecida. Pero también debes saber que cabe la posibilidad de que no quiera respirar el aire que me regalas y que, en el último segundo, decida quedarme el resto de tu vida rezando por cada una de mis almas calcinadas.

Puede ser que el “puede” nunca llegue o que mañana mismo no nos encontremos al toparnos, aún así, sea como sea, sonríe y hazlo ahora. Por ti, por mí, por el momento.

-Sonríe cariño, aún nos tenemos…-

martes, 29 de marzo de 2016

Sólo así seré verdad

Miénteme.

Dime que no te irás jamás. Que seré “esa” entre un millón.

Que prefieres mis malas lunas a todos aquellos días que puedan regalarte. Que te encanta como huele mi pelo, que siempre está peinado y que cuando se enreda no es por mi culpa. Es el viento que, como todos, intenta inútilmente apresarme y hacerme un poco más suya.

Miénteme.

Dime que me quieres así, tal cual. Sin cambios, sin modos.

Que nunca has recorrido un camino más bonito que el que trazan para ti mis lunares con cada prenda volada. Que te quedarías a vivir en la curva de mi espalda. Que sonríes a la nada cuando me escuchas cantar desde la ducha. Que entiendes mis ideas descabelladas y apoyarías hasta mi última revolución si eso me hiciese más persona.

Miénteme.

Dime que te tendré siempre al otro lado de la almohada.

Que no tendrás prisa en irte, ni siquiera curiosidades que resolver en otro colchón. Que jamás te cuestionarás nuestro porqué. Que me regalarás cada mañana un nuevo motivo. Que seré tu elección cada noche, tu consecuencia al despertar. Una rutina a la que no te costará aficionarte.

Ahora mírame y déjate de mentiras, aunque a veces sea yo misma quien te las pida.

Mírame y dime que siempre tendré la puerta abierta. Que por tener, incluso tendré una llave por si cambio de idea detrás de la maceta.

Mírame y dime que habrá días en los que me echarás de menos, pero no por eso odiarás mi huida ni nuestro mejor recuerdo.

Mírame y dime que puedo irme cuando quiera, que no tengo por qué quedarme, que se canta más cuando se vuela alto y entonces yo, con sólo esa verdad tuya, empezaré a mentirte
- pero sin mentiras. 

domingo, 20 de marzo de 2016

Bandera roja, prohibido bañarse.

Soy un simple vaso de agua que se ahoga en sus propios sorbos. La imagen de alguien que rio cuando todo el mundo deseaba llorar en su nombre.
Soy el charco del que beben mis peores pájaros. Las migas que tira el niño, el impacto contra el suelo, las hormigas que roban su camino, el pie que las extermina. La injusticia de todo esto.

Soy todo lo que quise ser y aquello de lo que me avergüenzo.

Me he cosido los ojos con dulzura para no verte caer de nuevo. Llámalo cobardía, pero sólo quiero salir inmune de tus miedos.

No estoy aquí para realimentarnos de nuevo. 
No quiero huir de monstruos que habitan dentro.

Quédate con tu mar, yo te regalo todas nuestras medias canciones en caracolas sin nombre. No puedo hacer más. 
Hoy ondea tu cabello más rojo que de costumbre, con más nudos que ayer pero, aún así, con menos fuerza que mañana. Hoy se esperan fuertes tormentas con olas de 1´52 metros de altura y sonrisa caduca. 
-"Hoy las dos sabemos que es tu gran noche, y yo, yo no me dejo acercarme."-
  
No volveré a marcar tus logros en mi piel.


No volveré a abrazar tu daño.


No volveré a acallar mis gritos.


No volveré... No volverás.

domingo, 17 de enero de 2016

A eso...



A tierra fértil que espera mojada.
A flores silvestres.
A leña cortada.
A especia oriental que adereza y mejora, pero nunca disfraza.
A cielo despejado.
A calor de chimenea. A verano en tus manos.
A viento que susurra, despeina y te lleva.
A luces frenéticas.
A persianas bajadas.
A ciudad que se acuesta cuando todos despiertan.
A mineral precioso que late por sí solo.
A marea que sube.
A río que baja -y embiste.-
A miedos perdidos.
A batalla ganada.
A mar en calma con olas que salvan.
A revolución instantánea.
A moraleja sin cuento.
A libertad dibujada.
A poema incompleto porque no suenan palabras.
A manantial que cura.
A perfume de vida.
Al “Sol Naciente” de Monet secándose en mi ventana.
A estrella que cae.
A mundo que redime y comienza sin prisas.
A sonrisa que crece.
A deseo cumplido y a paz encontrada.

A eso. A todo eso huele y sabe tu alma.