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"Y es que el universo siempre conspira a favor de los soñadores"

miércoles, 20 de agosto de 2014

RESIDUOS

-Aferrada a la barra del bar saboreaba su última copa. Esa que juraba como última antes de abandonarse a capricho divino del alcohol, antes de ahogarse con canciones que, hasta ese preciso instante, creía muertas. Haciendo equilibrios en una cuerda que lo único que quería era abrazar fuerte su voz. Dilucidando entre mantenerse en pie o dejarse caer al vacío, sin preocuparse por la inexistente red de seguridad que suele acompañar  a estos momentos.

Sonreía para sí.

La nostalgia de otros tiempos mejores recorría sus venas, intoxicando cada resquicio de su ser. Sus ojos se llenaban de vidriosos recuerdos a punto de saltar al vacío. Su lengua comenzó a tararear melodías que habían sido obligadas a quedar en el olvido y de pronto desplegó sus brazos. Respiró todo el humo que le permitieron sus maltratados pulmones y comenzó a girar entre las columnas del local.
Sus latidos acompañaban al mismísimo Eric Clapton a ritmo de “More than words” y el vuelo de su desgastado vestido dejaba al descubierto sus atrevidas piernas. 

Estaba en pleno éxtasis, a una vuelta más de perder el conocimiento, con las luces ya encendidas y gritando en silencio, callando las voces de lo que podía ser su cansada conciencia.

La verdad es que en estos últimos años se había acostumbrado a tenerla de fondo, podía decir que era una melodiosa voz que la acompañaba en sus peores noches. En esas noches en las que se dejaba ser, en donde los únicos protagonistas eran ella, el culo de esa botella y un individuo al azar.
Siempre al azar.

domingo, 17 de agosto de 2014

Y ahogarse en uno de esos vasos.

-Dicen que al mal tiempo buena cara, que un clavo saca a otro clavo y que tras la tormenta siempre viene la calma.
Dicen tanto y sienten tan poco que es acojonante la de cosas que pierden por miedo a perder. La de sueños que se quedan en eso, en simples sueños, por miedo a que algún día se vuelvan realidad, por miedo a que lleguen con la abrumadora fuerza que trae la magia consigo con cada cambio de sentido, con cada giro de 360º, con cada simple cambio de rumbo. Y es que a veces nos acojona la simple idea de pensar que la brújula que tanto consultábamos estaba trucada, que lleva engañándonos todo este tiempo atrás, cegándonos con una luz que brilla pero no calienta en las peores noches de invierno. Y puede que nos demos cuenta, no muy tarde, de que el tesoro personal que todos ansiamos suele estar más cerca de lo que creemos o muchas veces nos empeñamos en creer.

También suelen decir que tras cerrarse una simple ventana siempre se abre una puerta mucho más grande y que, al final del túnel siempre hay una luz esperando para guiarnos a un lugar mejor.

De lo que no dicen nada es de que a veces se vive mejor entre inestables soplos de vida, entre incontables “tiras y aflojas” que nos dejan en la mismísima cuerda floja, al borde de la locura. Que un clavo puede que saque a otro clavo, pero muchas veces lo que andamos buscando es uno ardiendo al que agarrarnos para seguir inmersos en la tormenta.
Tampoco hablan de que ciertas noches nos vendamos los ojos mutuamente para no ver la luz de lo que a simple vista parece ser nuestra salvación, o una socorrida salida de emergencia. Y es que resulta que al fin y al cabo no se está tan mal entre las tinieblas de tus brazos, entre las sombras de tus manos atrapando mi cuello.
Que no dudo que tras el cierre de esa desgastada ventana se abra de par en par otra nueva salida, pero no cambiaría por nada ninguna de esas muchas cicatrices que guardo tras cada intento de asaltar tu tapiada ventana.
Que soluciones puede ser que nos sobren, pero a veces y solo a veces, disfrutamos perdiéndonos entre las tramas de todos esos problemas que intentan abordarnos. Que más que nadar, flotar sabemos todos pero deberían saber qué magia trae el ahogarse en uno de esos vasos tuyos.

Que puede ser que a esto le siga la mayor caída de la historia, que es una realidad eso de que vas creando dependencias malditas con ese atípico agridulce sabor de boca que dejas, y es que en definitiva, es eso lo único que dejas tras cada partida.


miércoles, 9 de julio de 2014

Tiempo en stand-by, tiempo sin ti..

Que no sé qué cojones es eso de tiempo muerto, tiempo en stand-by, tiempo sin ti. Para mi todas esas variantes podría catalogarlas en un simple "tiempo de mierda".
Y es que parece que sin ti los días tienen 12 horas más, que los lentos minutos se ríen de mi, de mi agonizante espera por ti, de mis noches en vela y mis desquiciados impulsos de coger ese tren e ir a verte.
Que no sé qué quiero, que dejo de querer o qué sería lo acertado en este momento. Solo sé (y con absoluta certeza) que la culpa de todo esto la tiene tu sonrisa. Bueno, tu sonrisa o tu mirada, o vete tú a saber qué tuyo es lo que no me deja vivir, lo que me obliga a sobrevivir, a malvivir en este mundo que muchas veces se queda pequeño si trato de evitarte. Qué será exactamente de ti lo que no me deja pasar página de una maldita vez, cerrar el típico y socorrido libro del que todos los poetas enamorados hablan.
Y es que no me puedo equivocar. Ya no soy yo, eres tú. Eres tú y tu ácido humor, o tu media sonrisa de "todo saldrá bien, esta vez tiene que salirnos rubia" Quizás sea la forma en la que me besas, como si no importara el pasado, como si nos quedase toda una vida para escribir nuestro futuro y solo un instante para disfrutar del presente, o tal vez sea esa forma tan tuya en la que acaricias esas 6 cuerdas antes de poner tu alma en venta al mejor postor.
Tampoco le quito el mérito a tus dedos. No dudo que esté así por sus ágiles trazos recorriendo mi espalda, o por esas canciones a la luz de una persiana bajada.

Realmente no saco nada en claro de todo esto, sólo que "tú" eres tú. Que "tú" eres tú y tus miles manías, tus cientos de historias y paranoias enfermizas. Y que solo siendo tú en estado puro, en tu verdadera plenitud, cuándo menos te gustas, es ahí, justamente ahí, cuando consigues que yo sea quien soy.

"Take me for a little while;  Coverdale/page" 




(el último) Regreso

Al fin tengo tu mirada de frente, jugando sucio de nuevo.
Esquivando dagas al cuello, susurrando mentiras enteras y jurando verdades a medias.
Al fin vuelves a clavar tus pupilas en mis débiles cristales, acelerando cada latido, jugando con cada suspiro.
Al fin vuelves de la nada, renaciendo de las cenizas, de tus cenizas; de nuestras cenizas. Sonriendo y apostando que el pasado es como un día malo.
Al fin regresas. Tú y tu esencia.. tú y tus falsas promesas.